María del Pilar Álvarez

“Mujeres de confort” en China: una guerra íntima

"慰安妇"在中国
Reseña /
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Mientras Japón avanzaba sobre territorio chino entre los treinta y cuarenta, miles de mujeres fueron esclavizadas sexualmente. Para ellas, el año 1945 no implicó una total liberación. Marcadas por la humillación y el trauma, ninguna pudo narrar su experiencia hasta 1991, cuando Wan Aihua alzó la voz. El libro “Mujeres de confort” en China: una guerra íntima es el primer aporte en español sobre el tema.

Durante la guerra de avance de Japón en Asia entre 1932 y 1945, miles de mujeres de todos los territorios ocupados por la Armada Imperial de Japón fueron esclavizadas sexualmente. China se convirtió en el epicentro de este conflicto bélico que se extendió al este, sur y sudeste de Asia. La derrota de Japón en 1945 no implicó una verdadera liberación para las eufemísticamente llamadas “mujeres de confort”. Signadas por la vergüenza, el dolor y el trauma de haber sido sistemáticamente abusadas, violentadas y torturadas, estas mujeres no pudieron dar a conocer lo ocurrido. El silenciamiento al que fueron forzadas socialmente, se rompió el 14 de agosto de 1991 cuando por primera vez una víctima se animó a dar testimonio público. Desde entonces, cientos de mujeres, apoyadas por distintas organizaciones sociales en su defensa, se han animado a hablar. 

En “Mujeres de confort” en China: una guerra íntima, editado por la Universidad del Salvador (Argentina) en colaboración con la Universidad Normal de Shanghái (China), los profesores Su Zhiliang, Chen Lifei, Chen Bin, Jia Mingyu y yo narramos la historia de estas mujeres, tomando como eje principal los acontecimientos ocurridos en la República Popular. El libro, traducido por Lucía Fernández, se divide en tres partes. 

La sección, “Documentos históricos sobre las ‘mujeres de confort’ en China, cuenta con fuentes originales nunca antes publicadas en español. Además, Su Zhiliang y Chen Lifei analizan el origen y desarrollo del sistema de estaciones de confort en China, los modos de reclutamiento, las condiciones de vida de las víctimas en cautiverio y el alcance del sistema de esclavización sexual durante la guerra. Su estudio documenta la responsabilidad de la Armada Imperial de Japón en la organización e implementación del sistema de las “mujeres de confort”, como así también el rol de los colaboradores locales en el funcionamiento de esta red de trata. En el segundo capítulo, se describe una serie de documentos recientemente encontrados sobre una asociación coreana de Jinhua en la cual se detallan la existencia de estaciones de confort en la provincia de Zhejiang y los datos de las mujeres esclavizadas sexualmente. Estos archivos refuerzan la hipótesis propuesta por los autores sobre los tipos de estaciones de confort y sus formas de administración. En el tercer capítulo, Chen Bin estudia el sistema de las “mujeres de confort” en Nanjing. Mientras la mayoría de los estudios sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas por Japón se han centrado en la masacre de Nanjing, este artículo analiza la red de esclavización sexual organizada e implementada desde la toma de la capital hasta el fin de la guerra.  

A su vez, en el apartado “Verdad, Memoria y Justicia”, analizo el movimiento social trasnacional de las “mujeres de confort”. Recupero las políticas de rectificación aplicadas en Japón desde el fin de la guerra en 1945 y los factores socioculturales y políticos que provocaron el silenciamiento de este caso durante más de cuarenta años. Mi texto está basado en el análisis de archivos originales, en entrevistas a organizaciones y víctimas efectuadas durante mis estancias de investigación en China continental, Taiwán y Corea del Sur. Además, estudio el auge reciente en la creación de estatuas conmemorativas y museos de las “mujeres de confort”. La musealización del pasado se ha convertido en una estrategia de memoria y aprendizaje clave de las organizaciones sociales que conforman el movimiento. Desde los debates del campo de estudio de la memoria en articulación con categorías para el estudio de museos, presento un análisis comparativo de los sitios de memoria de las esclavas sexuales de la Armada Imperial en el Este de Asia. 

En el último apartado, “¡No nos callamos más!”, se pueden leer dos testimonios emblemáticos de los horrores vividos por las víctimas campesinas chinas. Además, la investigaora Jia Mingyu indaga en la vida de las mujeres en las zonas rurales de Shanxi y Hainan en la época de la invasión japonesa. Su estudio permite comprender en profundidad las desgarradoras historias de vida de Wan Aihua y de Lin Yajin narradas por Chen Lifei en otros de los capítulos. Wan Aihua fue la primera “mujer de confort” china en dar a conocer públicamente su historia. Desde entonces y hasta su muerte en 2013, participó activamente en actividades organizadas por el movimiento social en Japón y China. El relato de Lin Yajin, de la etnia li, fallecida también en 2013, es un testimonio de las traumáticas vivencias de violencia sufrida en los cuerpos de las mujeres de Hainan. Finalmente, el libro cierra con algunas reflexiones en torno a cómo los cambios producidos en los derechos humanos de las mujeres en la región y en el mundo han permitido no sólo mantener el activismo político de este movimiento social durante tantos años, sino también, y fundamentalmente, cómo han logrado las víctimas resignificar sus experiencias y convertirlas en un símbolo de perseverancia, fortaleza y lucha feminista. 

La publicación incluye numerosas fotografías y documentos de la colección de los archivos históricos correspondientes y del trabajo de campo realizado por los autores. El libro es un aporte indiscutible al campo de estudios chinos en Hispanoamérica desde una perspectiva que combina feminismo, memoria y derechos humanos. 

Imagen: Mujeres chinas y malayas esclavizadas. Fuente: Creative Commons.

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