Odet Abadía

La Heroína Roja, la primera superheroína en la historia del cine

红侠——电影史里的第一位女侠
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En estos últimos años una explosión de superheroínas ha invadido las pantallas de cines y hogares de todo el mundo. Cargadas con poderes mágicos y sin temor a nada, estas mujeres son capaces de cambiar el rumbo del mundo bajo la bandera de la justicia… Pero, ¿esto es algo realmente nuevo?

Hace un siglo, en los tiempos en los que el cine era todavía mudo, en China la industria cinematográfica florecía a un ritmo imparable. En esa época en Shanghái, más de 150 productoras locales trabajaban sin descanso para estrenar nuevas películas que sorprendiesen a un público cada vez más numeroso. De hecho, por aquel entonces, a la ciudad se la conocía como el Hollywood del Este. 

A mediados de los años 20, las películas de artes marciales, o como se les conoce en chino, wuxia (武 , wu, artes marciales y 侠, xia, caballeroso), movían masas. Este género autóctono es el más antiguo y el único que se ha mantenido hasta el día de hoy.

En tan solo cuatro años, de 1928 a 1932, algo más de cincuenta estudios llegaron a producir cerca de 240 películas de artes marciales y, entre ellas, apareció un nuevo subgénero de historias sobrenaturales, conocidas con el nombre de “artes marciales y espíritus mágicos” (神怪武侠 shenguai wuxia), donde los trucos cinematográficos a la Méliès dejaban atónitos a los espectadores. 

Fue dentro de este nuevo subgénero, el shenguai wuxia, en el que se mezcla lo sobrenatural y las artes marciales, donde surgió la primera superheroína de la historia del cine, la Heroína Roja (1929). La película comienza con el inminente ataque de un grupo de bandidos a una aldea. A su llegada, los sanguinarios asaltantes matan a la abuela de una muchacha y a ella, la separan de su primo, que intenta protegerla, y se la llevan presa para convertirla en su esclava sexual. 

Los secuestradores encierran a la joven en su guarida hasta que un misterioso hombre-mono la rescata, llevándola al Monte Emei. Allí, esta criatura le enseña los secretos de las artes marciales y otros poderes sobrenaturales hasta entonces nunca vistos, como volar o desaparecer en una nube de humo. Después de tres años de duros entrenamientos, la Heroína Roja está lista para llevar a cabo su venganza. La joven vuelve en busca de los bandidos, surcando los cielos vestida con su atuendo de nüxia (女 mujer 侠 caballero) y un turbante que ondea con el viento. Con esto, se gana el sobrenombre de “doncella de las nubes”, una imagen que contrasta con el estereotipo de mujer virgen y frágil del comienzo de la película. 

Al llegar al palacio, la Heroína Roja encuentra al bandido rodeado de mujeres semidesnudas, posiblemente esclavas sexuales. Allí mismo, se libra una dura batalla en la que la joven logra no sólo vengar la muerte de su abuela, sino también liberar a otra muchacha sometida. Como final feliz, la Heroína Roja concierta el matrimonio de la doncella rescatada con su primo, antes de desaparecer en una nube de humo. La película cierra con un plano heroico de ella volando a cámara.

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Esta película es un reflejo de las reivindicaciones feministas que sucedieron a principios del siglo XX en China. En la literatura china, la figura de las nüxia había estado presente desde tiempos inmemoriales, pero en todas aquellas historias las heroínas aparecían como caballeros andantes para vengar la figura de sus padres, como el caso de Mulan. En esta película, por el contrario, se apuesta por un enfoque totalmente distinto. La Heroína Roja se rebela para vengar la muerte de su abuela, alzándose así en defensa de otras mujeres y compañeras sometidas como ella. 

Además, ella organiza el matrimonio entre la doncella rescatada y su primo al final de la película. Esta ceremonia estaba exclusivamente reservada a los patriarcas de la familia, pero la Heroína Roja no duda en romper la tradición, al realizar ella misma el enlace. 

El momento especialmente controvertido, sin embargo, llega cuando, avergonzada, la doncella confiesa la “pérdida de su cuerpo”, refiriéndose a su violación. El primo, un hombre moderno, la acepta en matrimonio de todos modos. Hay que tener en cuenta que perder la virginidad de esa forma en China constituía una deshonra absoluta. De hecho, la tradición dictaba que, al igual que para las viudas, lo más honorable para una mujer violada era el suicidio.

En este caso, incluso, la doncella, ya liberada de la deshonra, aparece con un atuendo de artes marciales similar al de la Heroína Roja, lo que confirma su transformación de una niña de pueblo victimizada a una mujer empoderada.

Otros finales de películas nüxia siempre terminaban con la heroína encontrando el amor, pero en este caso, la Heroína Roja se va volando sola al final. La defensa de la independencia de las mujeres en esta película es revolucionaria. Aún hoy, habría sido percibida como una mujer sobrante (剩女 sheng nü), un término peyorativo que se refiere a las mujeres que permanecen solteras más allá de la veintena.

Estos referentes cinematográficos se inspiraban en una nueva generación de mujeres que no dudaba en retar y romper las estrictas tradiciones del confucianismo, donde el sexo femenino siempre aparecía bajo la dominación del hombre, ya fuera bajo la figura de padres, hermanos, maridos e incluso de los propios hijos. 

En el centro de este avance feminista se encontraban un grupo de actrices cuyas características físicas e intelectuales dieron un vuelco radical a la imagen de mujer de la generación previa. Fan Xuepeng (范雪朋), Wu Suxin (吳素馨), Wu Lizhu (邬丽珠), Xu Qin Fang (徐琴芳) o Hu Die (胡蝶) fueron algunas de las actrices que se convirtieron en intrépidas espadachinas.

El primer papel que catapultó a la fama a Fan Xuepeng, la actriz que daba vida a la Heroína Roja, fue el de Decimotercera Hermana en las cinco secuelas de Hijo e hija heroicos 兒女英雄 (1927), una serie de películas basadas en la novela homónima de 1878, donde una niña busca venganza por la muerte de su padre. 

El director, Wen Yimin, se terminó casando con Fan y juntos produjeron dos años más tarde Heroína Roja. Al parecer, ella tuvo mucho que ver en la escritura de algunos de los pasajes más controvertidos del guion. En aquella época, era común que las mujeres estuvieran involucradas en casi todos los aspectos de la producción cinematográfica, pero en raras ocasiones se les reconocía su aportación en los créditos. 

En las memorias de Fan, 我的銀幕生活的回憶/ Memories of My Screen Life (1956), la artista cuenta cómo, durante la producción de Heroína Roja, se le ocurrió la idea de colorear a su personaje con tinta roja, fotograma a fotograma, en todas las copias. Este efecto visual despertó gran interés entre el público del Sudeste asiático, contribuyendo enormemente al éxito comercial de la película.  Si bien nunca se lo reconoció, es posible que Fan Xuepeng haya sido la primera artista de efectos visuales de la historia del cine chino. 

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Al tiempo que estas películas de artes marciales y espíritus mágicos ganaban una popularidad inigualable, también crecía el número de críticas de ambos bandos del espectro político. En aquel momento, todos los partidos coincidían en que la única manera de modernizar la sociedad china era a través de la ciencia, lo que se conoce como movimiento cientificista y que continúa en boga hasta el día de hoy. 

Este tipo de películas de carácter sobrenatural fomentaban la superstición en la cultura popular y, por ello, iban en contra del progreso social. De hecho, una historia citada con frecuencia en las revistas de cine de la época explicaba cómo los espectadores quemaban incienso dentro del cine para apaciguar a los espíritus todopoderosos que veían en la pantalla.

Alejarse de la religión y las tradiciones arcaicas era una parte muy importante que la Nueva China quería promover, y eso condujo no solo a la censura de las películas de shenguai wuxia, sino también de producciones internacionales como Los diez mandamientosBen Hur o Alicia en el País de las Maravillas

Si bien la Ley de Censura Cinematográfica, promulgada en 1930, no prohibía por completo al género, los estudios de cine acordaron con el gobierno paralizar la distribución de películas de shenguai wuxia en Shanghái. La producción continuó solo para su exportación a Hong Kong y el Sudeste asiático, donde el género no estaba prohibido y todavía gozaba de gran fama. 

Al final, no fue la censura sino la invasión japonesa la que tocó de muerte al género. Primero en 1932 y luego en 1937, los bombardeos aéreos de civiles indefensos por parte de las fuerzas imperialistas japonesas sembraron el caos en la mayor parte de Shanghái acabando así con el Hollywood del Este. 

Aunque algunas productoras intentaron refugiarse en los asentamientos internacionales de las concesiones y continuar produciendo sus películas, la virulencia de los ataques japoneses acabaron con cualquier esperanza en 1941 cuando, tras el ataque de Pearl Harbor, los japoneses terminaron de invadir todos los rincones de la ciudad. 

Los estragos de la guerra destruyeron la mayor parte de las copias y negativos del género que habían sobrevivido a la campaña de censura, acabando así con su patrimonio. Después de la rendición de Japón, al final de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno nacionalista de China mantuvo la prohibición de las películas de shenguai wuxia, lo que llevó al trasplante de la industria a Hong Kong, donde se había refugiado gran parte de la comunidad cinematográfica de Shanghái. Pronto, el género de películas shenguai wuxia se fue modernizando y se transformó en un estilo que mostraba peleas menos coreografiadas, más “reales”. Ese nuevo género se denominó Kung fu.

Las imágenes son de otras heroínas del cine de los años veinte, cortesía de la Biblioteca de Shanghái.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en Sinoledge

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